lunes, 23 de noviembre de 2009

Fermín Bohórquez Escribano, dinastia torera



Nacido el 12 de septiembre de 1933 en Sevilla, Fermín Bohórquez Escribano forma parte de una de esas dinastías añejas relacionadas con el mundo del toro. Su padre era ganadero de reses bravas y esto le hace estar desde niño muy cerca de los toros y, por supuesto, también de los caballos. Sin embargo, no comienza a rejonear a una edad demasiado temprana, ya que su primera actuación en público se produce cuando contaba con 26 años, en un festival benéfico celebrado en Ubrique (Cádiz), de septiembre de 1959. En él se lidiaron astados de su padre y logró un importante triunfo, acompañado en el ruedo por Álvaro Domecq.
Su debut profesional tiene lugar dos años después, el 1 de junio de 1961, en Pamplona, con reses del hierro familiar, mientras que su primera actuación en Madrid la lleva a cabo el 20 de mayo de 1962, en la Feria de San Isidro. De nuevo se enfrenta a un astado de su padre, completando una tarde en la que actuaron Manolo Vázquez, Curro Romero y Alfredo Leal con toros de Carlos Núñez.
Si durante la década de los sesenta ya comienza a despuntar entre los toreros de a caballo, durante los 70 se consagra definitivamente como una de las figuras del momento. Esto se debe a los numerosos triunfos que obtiene en plazas importantes como la de Sevilla, donde logró el Trofeo Maestranza al mejor rejoneador en la Feria de 1970 y en la de 1972. En estos años suma alrededor de 30 tardes por temporada, cifra que va reduciendo poco a poco por voluntad propia. En el invierno de 1981-2 viaja a América para actuar en Colombia, Perú y Ecuador y a su vuelta ha España mantiene su buen tono. Un ejemplo de ello es la corrida celebrada en Córdoba el 28 de mayo de 1983, donde tras escuchar los tres avisos en su primer toro corta dos orejas en collera con Joao Moura.
En 1984 vuelven a aumentar sus actuaciones hasta un total de 25 y una de las tardes más importantes de la temporada es la de Huelva, el 31 de julio, cuando logra salir en hombros tras haber cortado dos orejas a los ejemplares que le correspondieron del hierro de Concha y Sierra.
En 1985 el número de sus actuaciones retoma la dirección descendente, pero lo logrado durante sus más de veinte años en la profesión le proporciona el reconocimiento de los aficionados. Un ejemplo especial de este reconocimiento es la concesión de la Medalla de Plata de Cantabria por la citada comunidad, medalla que le fue impuesta durante un festival benéfico celebrado en Santander el 30 de agosto de 1985, festival en el que actuó por primera vez su hijo, Fermín Bohórquez Domecq.
Poco se prodiga Fermín Bohórquez en los últimos años de la década de los ochenta, tan poco que en 1989 tan sólo actúa una tarde, aumentando a 3 en 1990 y manteniéndose inactivo durante la temporada de 1991. Después, tan sólo se le ha podido ver en algunas ocasiones especiales, como el festejo celebrado en el Puerto de Santa María el 20 de agosto de 1992, una corrida nocturna en la que interviene de forma especial en algunos toros, junto a su hijo, Javier Buendía y los hermanos Domecq.
La siguiente temporada es cuando decide decir adiós definitivamente a los ruedos, actuando tres tardes, y despidiéndose en Jerez el día 9 de octubre, en un festejo televisado donde estuvieron presentes ocho rejoneadores. Al finalizar el mismo fue sacado en hombros por sus compañeros.
Desde entonces, Fermín Bohórquez se encuentra volcado en su faceta de ganadero y tiene la satisfacción de ver cómo su hijo continúa en los ruedos con la tradición familiar que él inició.

No hay comentarios:

Publicar un comentario