jueves, 10 de diciembre de 2009

EL DORSO DEL CABALLO

trabaje más abajo” es una frase que se oye con mucha frecuencia en los picaderos y de alguna manera los alumnos se han dado cuenta que el caballo tiene que redondear su cuello. Sin embargo casi nunca preguntan porqué esto es así y los jinetes tiran y empujan hasta que el caballo desciende su cabeza. Algunos se dan cuenta que esto no puede ser bueno y hacen lo opuesto; dejan que lleve la cabeza demasiado alta para el bien del caballo. El Dr. Heuschmann demuestra que ambas maneras son incorrectas. El método para conseguir que el caballo se estire hacia delante y abajo, determinado por la doctrina alemana de equitación clásica, no es un invento arbitrario sino esta basado en una sencilla regla de la naturaleza - la manera en que está construido el caballo, sobre todo en relación con su dorso.

Lo primero es aclarar como está construido. El dorso del caballo es un puente entre su tercio anterior y posterior que consiste en un cierto número de vértebras (algo así como un puente de vértebras). Este puente de 18 vértebras torácicas (también llamadas dorsales) y, típicamente, de 6 vértebras lumbares (zona del riñón). Estas vértebras están sujetas por numerosas articulaciones pequeñas y, a su vez, por fuertes ligamentos y músculos que hacen que esta parte de la espina dorsal sea extremadamente estable pero con poca flexibilidad. En contraste, las siete vértebras cervicales (cuello) son altamente flexibles, pudiéndose comparar con las de la espina dorsal humana.

A continuación de las vértebras lumbares está el sacro que consiste en la fusión de las 5 vértebras sacras y las aproximadamente 20 vértebras caudales (también llamadas coccígeas -la cola). El sacro está conectado a la pelvis a través de sus procesos (apófisis) transversales planos y por un fuerte ligamento, creando la llamada articulación sacroilíaca. A través de esta articulación se transmite el empuje del tercio posterior por encima del “puente de vértebras” hasta la boca del caballo.

El Ligamento Soporta el Peso

Un caballo bien alimentado pesa entre 450 y 650 kilos, dependiendo de las razas. Esto significa que entre 200 y 300 kilos están “estresando” de forma permanente al “puente de vértebras”. Este peso, sin embargo, no se apoya solamente sobre el esqueleto. El ligamento nucal (de la nuca)/supraespinoso sujetan gran parte de ello. Las puntas de todas las apófisis espinosas del dorso (procesos espinosos) del caballo están cubiertas por un ligamento que se asemeja a un tendón, llamándose el ligamento supraespinoso. Desde la tercera vértebra torácica, este ligamento continúa como una fuerte banda elástica del cuello, el ligamento nucal, hacia el hueso occipital (la base del cráneo) con partes adicionales del ligamento a cada vértebra cervical.
En la zona de la cruz, el ligamento de la nuca forma una especie de capuchón que es la conexión del ligamento a los procesos espinosos cruz-dorsal.
Cuando el caballo estira su cuello hacia delante, se pone en tracción el ligamento nucal que tira de las apófisis espinosas, causando su elevación. Este efecto se extiende a lo largo del dorso del caballo transmitiendo esta tracción al ligamento supraespinoso (tipo tendón) que, como continuación directa del ligamento nucal, conecta a todos los procesos espinosos del dorso. Al elevarse todos los procesos espinosos, hacia arriba y hacia delante, las vértebras dorsales (torácicas) y las lumbares siguen en cadena, levantando el dorso del caballo. En la naturaleza, por ejemplo, este proceso ocurre casi siempre porque el caballo baja su cabeza continuamente para comer hierba. En consecuencia, el caballo que nunca ha sido montado está en perfecto equilibrio.

Montando hacia Delante y hacia Abajo

Este equilibrio se pierde lógicamente en cuanto se sienta un jinete sobre el dorso del caballo. Al sentir el peso por primera vez, el caballo joven contrae sus músculos dorsales y se tensa. El músculo largo, el gran dorsal, que no está diseñado para soportar presión vertical, se cansa enseguida y empieza a doler. Después de un rato el caballo no puede seguir manteniendo la tensión en su dorso y lo afloja. Cuando esto ocurre, el caballo termina llevando el peso del jinete más o menos sobre su esqueleto, sin soporte muscular. Esto es cuando el jinete dice que su caballo hunde el dorso o lo ahueca. Esto no es correcto porque presupone que la culpa es del caballo, que lo hace a propósito, y lo que pasa es que sencillamente está cansado. Desafortunadamente, hay caballos que pasan casi toda su vida deportiva tensando y aflojando su dorso bajo el jinete como resultado de una monta incorrecta. Para sus jinetes estos caballos son incómodos y difíciles para acoplarse a ellos en trabajos sentados y su trote es muy saltado. Para el caballo las consecuencias son aún peores. Se cansa enseguida, incluso en sus extremidades. El músculo gran dorsal del caballo, un animal diseñado para correr, no es adecuado para llevar a un jinete.

Queda la pregunta: ¿Como puede el caballo llevar al jinete? Hemos observado en la naturaleza que es el ligamento nucal, principalmente, lo que ayuda al caballo a levantar su dorso al estirarlo hacia delante. Este mismo principio es aún más aplicable cuando añadimos el peso del jinete. Al sentarse sobre el caballo, éste le equilibra con el peso de su cabeza y cuello que actúan como una especie de balancín, igual que en las básculas. Pero como los músculos en la parte superior del cuello de un caballo joven, o de uno incorrectamente musculado, todavía son demasiado débiles para hacer el trabajo de soporte del balancín, hay que aplicar la siguiente regla: A mayor peso del jinete, más abajo debe llevar su cabeza el caballo inicialmente. Ahora comprendemos porqué se debe trabajar al caballo joven hacia delante y con el cuello bajo. Al montar el caballo, este balancín cabeza-cuello le ayuda a llevar con más facilidad el peso del jinete. Al mismo tiempo, los diferentes músculos del dorso y de la grupa se liberan para que cumplan con su función original que es la locomoción. De esta manera el caballo puede moverse con un dorso relajado y elástico. Sin embargo, es de máxima importancia que el caballo descienda su cuello de forma pasiva. Si el jinete interviene continuamente con las manos para doblar el cuello, el caballo termina encapotándose o apoyándose demasiado sobre el hierro. ¿Se ha parado a pensar alguna vez en el efecto que tiene la influencia de las riendas sobre el cuello del caballo?
Con un poco de física podemos entender mejor el impacto de las riendas. Hay que tomar en consideración tres puntos: el primero es la conexión del ligamento nucal con la base del cráneo del caballo, justo detrás de las orejas. En segundo lugar y justo debajo de esta conexión está la articulación atlanto-occipital donde la última vértebra cervical se une con el cráneo. En tercer lugar tenemos las barras de la boca del caballo donde va la embocadura. Si se examinan cuidadosamente estos tres puntos veremos que siguen el mismo principio del balancín, igual que hacen el cuello y la cabeza.. Esto quiere decir que llevamos aproximadamente 17 kilos “en las manos” y estos kilos crean un múltiple de fuerza aplicada (compresiva) en el punto donde se une el ligamento nucal con el cráneo del caballo. Con esto se comprende porque una influencia permanente de este tipo por parte del jinete puede causar lesiones en ese punto, las cuales son muy dolorosas y hacen imposible progresar en el entrenamiento del caballo.
¿Estamos Trabajando Correctamente?

El cuello de nuestro caballo nos indicará si le estamos trabajando correctamente porque en ningún otro sitio podemos ver mejor el desarrollo de los músculos y paquetes musculares. En un caballo bien trabajado, los músculos de la parte superior del cuello se emplean continuamente y, como todos los músculos que trabajan, aumentan de tamaño. El cuello se ensancha y el hueco triangular que hay entre la espina cervical y la cresta del cuello, tan visible en el cuello poco desarrollado del caballo joven, se rellena con el entrenamiento correcto. Estos músculos del cuello, al contrario que el gran dorsal del caballo, son capaces a la larga de hacer el trabajo de soportar peso. Los músculos de la parte inferior del cuello, los flexores del cuello, en vez de aumentar de tamaño decrecen con el trabajo correcto y el canal de la yugular se hace más visible. Durante el curso de su entrenamiento, el caballo desarrollará un cuello arqueado y bello, y parecerá más largo. Resumiendo, los músculos del cuello nos indicarán si se está entrenando correctamente a un caballo joven.

Dorso Elástico y Oscilante, ¿pero como?

Vamos a sumar de nuevo: La meta de nuestro entrenamiento es conseguir que el dorso del caballo “oscile”. Solamente con un dorso oscilante y elástico tenemos la seguridad de que el caballo tiene la habilidad, a la larga, de llevar peso sin fatigarse. Y solamente con un dorso elástico y oscilante puede el caballo optimizar el uso del potencial de su sistema locomotriz. Hay que recordar que el músculo gran dorsal del caballo está concebido para la locomoción y no para llevar el peso del jinete! Es el ligamento nucal/supraespinoso el que lleva el peso. El caballo con el dorso tenso manifestará dificultad para moverse. Se “deshace” - está desconectado - o se mueve de forma insegura o con tensión y sus posteriores no trabajan con soltura.

No todo el mundo tiene la capacidad de ver si un dorso es elástico y oscilante. Aún entre jueces y expertos se puede encontrar todavía a los que prefieren al caballo que muestra movimientos espectaculares sobre uno que no sea tan llamativo pero que trabaja con soltura.

Mientras que un dorso tenso hace que los posteriores pierdan su natural libertad de movimiento, los músculos del dorso tampoco trabajan con soltura cuando el jinete emplea incorrectamente las ayudas de piernas y manos porque también estorba el ritmo natural de los posteriores. Así, para conseguir que el dorso trabaje con soltura y elasticidad es importante montar con un ritmo constante. Ahora sabemos porque el ritmo ocupa el primer lugar en la escala del entrenamiento alemán (ritmo, soltura y elasticidad, contacto, impulsión, rectitud y reunión).

Hay otro problema en el camino hacia un dorso elástico: un mal asiento del jinete. El jinete que monta con tensión en su espalda tiende a golpear verticalmente el dorso del caballo al trote y el caballo responde tensando su dorso también. En consecuencia, el caballo no deja que su cuello descienda, no emplea los músculos del mismo y, al tensar y aflojar su dorso esta “peleándose” con el peso del jinete.

Cuanto más flexible y cuidadoso sea el asiento del jinete, antes relajará su dorso el caballo. Como norma básica, el jinete no debe sentarse al trote hasta que no haya relajado su dorso el caballo. Un buen jinete se sienta al trote en la dirección de las fibras musculares, es decir, de atrás hacia delante. El momento oportuno para sentarse varía con cada individuo. Después de una fase inicial al paso, hay que buscar que el caballo se suelte al trote para conseguir un dorso relajado, calentado y suelto. Solo en este momento tiene sentido proceder con el trabajo. Muchos jinetes piensan que con 10 minutos de paso y 10 de trote el caballo ya esta preparado para empezar el entrenamiento, pero esto no siempre es cierto. Hay caballos que hace falta toda la sesión, incluso semanas y meses, para que se suelten. Cuando vemos a un caballo moverse con libertad hacia delante, de forma relajada, que parece estar contento y sus músculos se contraen y se relajan rítmicamente a cada tranco, podemos decir que trabaja con soltura, que es la segunda calidad en la escala de entrenamiento alemán, justo detrás de ritmo. Las extremidades del caballo se levantan y posan sobre el suelo con el mismo ritmo y longitud de tranco.

Entrenamiento del Dorso

Gimnasia es una palabra que empleamos para describir el entrenamiento del caballo. Básicamente no quiere decir otra cosa que el desarrollo de ciertos músculos y grupos musculares. No difiere mucho de lo que buscamos los humanos cuando hacemos gimnasia y musculación en un gimnasio. Mientras en un potro de 3 años, el equilibrio se encuentra principalmente al trote, la gimnasia de dorso para un caballo de más edad incluye repetidas salidas a galope, largos periodos de galope en el campo y subir cuestas. También es beneficioso pasar barras de tranqueo al trote y trabajar sobre cavaletti e incluso dar saltos pequeños que animan al caballo a emplear su dorso. Durante el curso de su entrenamiento, los músculos planos del dorso se desarrollarán y se podrá ver claramente como se mueven con un juego rítmico en todos los aires.


Problemas de Dorso: Fabricados o Mala Conformación

Muchos problemas de dorso son “hechos en casa” que quiere decir que son debidos a malas montas y trabajos incorrectos. Si el caballo lleva su dorso tenso continuamente, los músculos se degradarán y se volverán planos – resultado de una mala circulación sanguínea. Un dorso hundido permanentemente puede llevar a numerosas lesiones de la espina porque, como hemos visto ya, el peso del jinete lo soporta el esqueleto. También hay caballos de conformación problemática que aumenta la probabilidad de lesión en el dorso. Una mala conformación de la parte de la cabeza/cuello (caballos con la parte de la tráquea gruesa o caballos con cuello de cisne) como también los caballos de dorso corto, caballos cuadrados, puede causar problemas de dorso a largo plazo. Un caballo corto con un dorso muy musculado por naturaleza tiene mucha fuerza para llevar peso y nos puede hacer pensar que un caballo compacto y corto es más adecuado para llevar a un jinete que un caballo más largo con un dorso más “blando”. Sin embargo, esta conclusión no es correcta porque precisamente los caballos con el dorso corto tienden a ser más tensos y, por tanto, más difíciles de soltar. Hay dos razones para esto. Primero, en un dorso corto y menos elástico el estrés se concentra más que en uno largo. En segundo lugar, lo que lo hace aún más complicado es que en un dorso corto la montura descansa muchas veces sobre las anchas apófisis laterales de las vértebras lumbares. Aunque en la región de las vértebras torácicas los músculos largos del dorso son soportados por las costillas, que están conectadas a la espina dorsal a través de ligamentos elásticos, las anchas extensiones laterales de las vértebras lumbares son rígidas. Es aquí donde los caballos con dorsos muy cortos tienen más tendencia a ponerse tensos que los de dorso más largo y, para el jinete, será más difícil eliminar esa tensión. En buena lógica, también puede ocurrir que el jinete sea demasiado grande para el caballo.

Cuando un caballo está bien construido, los problemas de dorso siempre son el resultado de una mala influencia por parte del jinete. Por otro lado, caballos con una anatomía problemática del dorso pueden servir perfectamente para el deporte si su entrenamiento es correcto y constante.

La Elevación del Dorso del Caballo

Ya hemos visto que cuando el caballo estira su cuello hacia delante y hacia abajo se pone en tracción el ligamento nucal que, a su vez, levanta los procesos espinosos de la cruz hacia delante y hacia arriba y, en consecuencia, elevan el dorso.

Al haber una fuerza que actúa hacia delante, tiene que haber una resistencia opuesta que sostenga a la anterior. Esto se hace evidente al observar la inclinación de las apófisis espinales con todos los músculos y ligamentos conectados. Al estirar su cuello hacia delante y hacia abajo, las apófisis de las 15 primeras vértebras torácicas, incluyendo la cruz, se inclinan hacia atrás. Los procesos espinosos de las restantes vértebras torácicas y lumbares, sin embargo, se inclinan hacia delante en dirección opuesta. Los respectivos músculos y ligamentos que están sujetos a estos procesos espinosos, por un lado el ligamento nucal/supraespinoso y, por el otro, los grandes músculos de la grupa, incluyendo partes del muslo, siguen este sistema de fuerzas opuestas a lo largo del dorso del caballo. A este sistema le llamo “el sistema de contracción superior” y juega un papel clave en la elevación del dorso del caballo.

También existe un sistema de contracción inferior, que consiste en los músculos del abdomen y los músculos iliopsoas situados bajo la parte lumbar de la espina. Aunque juegan un papel menor en la elevación del dorso, hay que mencionarlos. Entran en acción en la fase de suspensión, cuando las cuatro extremidades están en el aire, sobre todo al galope. Esta es la razón por la cual los caballos que trabajan mucho al galope, común en la Doma Clásica pero sobre todo en caballos de carreras y de CCE, tienen el abdomen más recogido. El verdadero trabajo de llevar peso, sin embargo, aparece en el momento de sostenimiento, cuando el caballo posa alguna extremidad en el suelo. Este trabajo lo lleva a cabo el sistema de contracción superior. Este sistema esta compuesto por estructuras de tipo ligamento y por fibras blancas de músculo que trabajan como potentes bandas elásticas que pueden llevar peso de forma pasiva con una excepción: el sistema de contracción inferior con sus músculos abdominales y los iliopsoas que se componen de fibras rojas que cumplen tareas activas tales como tirar de los posteriores hacia el cuerpo durante la fase de suspensión.

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