domingo, 20 de diciembre de 2009

¿ POR QUE SE PIERDEN LAS HERRADURAS?


La perdida de herraduras es una de las situaciones mas frustrantes con las que se puede encontrar tanto el herrador como el propietario del caballo o jinete. Una herradura perdida provoca una alteración en los horarios del herrador, el aplazamiento de un entrenamiento o de un paseo y puede provocar serios daños en el casco, e incluso, cojera.

Las herraduras suelen perderse en los momentos mas inoportunos, como antes o después de una competición, o justo después de marcharse el herrador. Este problema esta estrechamente relacionado con causas concretas, aunque guste echarle la culpa a la mala suerte. Y estas causas hay que buscarlas en el conjunto formado por el herrador, el propietario, el jinete y el caballo.

Conocer el importante papel que juegan cada una de estas categorías en la perdida de herraduras puede sernos muy útil en nuestro trabajo, previniendo muchos de los problemas y evitando preocupaciones a los clientes. Las herraduras deben estar sujetas al casco durante un periodo de tiempo razonable. El caballo, el terreno, la climatología y el tipo de herradura son factores que intervienen también en la pérdida de herraduras. En resumen, podemos decir que los factores y causas son múltiples, y que no existe una receta única para solucionarlo.

Un periodo de tiempo aceptable para un herraje normal es de unas 4 a 6 semanas. Sin embargo es habitual encontrarse con caballos que necesitan ser herrados antes de las cuatro semanas y otros que pueden aguantar perfectamente después de transcurrir ocho semanas desde su ultimo herraje.

El crecimiento del casco, el desgaste de la herradura y su ajuste respecto al casco determinaran cuando un caballo debe de volver a ser herrado aunque conserve todas sus herraduras. Respecto a los herrajes terapéuticos, el intervalo entre herraje y herraje puede variar bastante de unos casos a otros.

A menudo el criterio para valorar la habilidad y la profesionalidad de un herrador es por cuanto tiempo aguantan las herraduras sin caerse. Así algunos propietarios deciden cuando debe volver a herrarse su caballo cuando este ha perdido una herradura, dejando transcurrir un tiempo que va mas allá de lo razonable. Un herraje concreto en circunstancias normales requiere que la herradura tenga un descanso en los talones y cuartas partes suficiente para acomodar la expansión de los talones, y ha de ser lo suficientemente larga en la zona de los talones para que pueda seguir soportando el peso de la extremidad durante el periodo entre herrajes.

Debemos de tener en cuenta que cuanto mas intentamos complicar los herrajes técnicamente, mas riesgos existen de que algo alcance el talón y se arranque una herradura.

Los caballos que se hierran cortos y estrechos pueden no perder la herradura tan fácilmente, pero no están bien herrados. intentar que el herraje dure mas por este procedimiento es contrario a la salud y la comodidad del caballo.

Cualquier caballo es capaz de arruinar el mejor de los herrajes, ya que el margen entre la herradura que se pierde y la que permanece es mínimo. Todos estos aspectos deben ser tenidos en cuenta por el herrador. Un nivel adecuado de conocimientos, experiencia y habilidad harán posible la identificación y prevención de problemas y evitar las perdidas potenciales de herraduras. Los pies aplomados correctamente conservaran las herraduras durante todo el ciclo de herraje.

Con la variedad de tipos, tallas y modelos de herraduras existentes en el mercado es fácil seleccionar la herradura que mejor se adapte a las necesidades de nuestro caballo.

Se deben usar pestañas en las tapas delgadas o donde se espera mayor presión de la herradura. Sin embargo las pestañas no sirven de nada si el caballo se alcanza.
Una buena forma de ganar apoyo extra para el talón y descanso en las cuartas partes, diminuyendo a la vez el riesgo de perder la herradura es biselar el extremo de la rama con una amoladora o la escofina.

La cantidad de descanso y la longitud de los callos vendrán determinados por el tipo de trabajo del caballo, su conformación morfológica y las condiciones del entorno. Un caballo de carreras no podrá conservar sus herraduras anteriores con la misma longitud de callos que un bretón de tiro que marcha al paso. El conseguir equilibrar todos estos factores viene dado por la experiencia. Si se hace bien lo básico, se reducirá al máximo la posibilidad de perder herraduras. Si bien el herrador tiene todos estos factores en la mano, existen otras categorías que no puede controlar.

Nos referimos a aquellos aspectos que son responsabilidad del jinete, del propietario y del cuidador. El herrador debe informar sobre este tipo de problemas potenciales para educarles en como minimizar la pérdida de herraduras.

Si un caballo pierde herraduras constantemente, el herrador puede repasar con el propietario o jinete la lista de posibles problemas y eliminar las causas. Ciertos aspectos pueden cambiarse fácilmente como las condiciones del terreno en que trabaja habitualmente o el periodo de tiempo entre herrajes. Otros solo pueden ser solucionados en cooperación. Las moscas y el barro son otros dos factores muy importantes que provocan la perdida de herraduras.

El golpear constante de las patas contra el suelo para evitar las moscas afloja las herraduras y levanta los remaches. Cualquier caballo puesto en zonas con barro corre el riesgo de perder herraduras, y no porque sean absorbidas por el barro, sino porque este les hace dudar en el apoyo de los anteriores provocando que los pies alcancen los talones de las manos, con el consiguiente atrapan. Si el barro por si mismo arrancara las herraduras, se perderían tantas anteriores como posteriores, lo que no es el caso. Esto puede resultar caro para el dueño, sobre todo si el caballo lleva herraduras especiales, tapas, almohadillas, etc. Es trabajo del propietario reconocer los problemas derivados de una mala gestión.

Algunos problemas relacionados con el herraje

Una herradura que no esta plana se moverá sobre un casco plano, aflojándose los clavos. En un casco que no esta plano una herradura plana girara alrededor del punto mas alto del casco sobre esforzando y rompiendo los clavos. Los pies mal aplomados provocan que el casco aterrice primero sobre una parte del casco desplazando la herradura. Las herraduras que no se adaptan correctamente al contorno del casco o que son pequeñas no aguantan el crecimiento del casco ni su expansión, provocando la ruptura de los clavos o de la pared del casco.

Las herraduras que están mal ajustadas o son demasiado grandes o largas pueden ser arrancadas por los pies de otros caballos o engancharse en vallas, pesebres o remolques. Las herraduras que son demasiado ligeras para un caballo concreto, se doblan o rompen fácilmente. Los clavos colocados demasiado bajos rasgan la pared del casco. Las cabezas de los clavos que son pequeñas dejan las herraduras flojas. La no utilización de pestañas apropiadas sobre esfuerzan los clavos y las paredes del casco provocando su ruptura.

fuente: la equitacion.com

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