jueves, 28 de enero de 2010

EL MANEJO DEL CABALLO EN LA CUADRA



Hacerse cargo de un caballo es una gran responsabilidad. Éste necesita atenciones constantes, regularidad en los cuidados y practicar ejercicio a diario. A continuación, presentamos un resumen de las tareas más importantes que hay que llevar a cabo en la cuadra, con el objetivo de tener al équido en las mejores condiciones.
Los caballos son animales de costumbres. Se habitúan a una rutina y puede llegar a molestarles mucho que ésta sea perturbada. Por ello, es importante mantenerla a rajatabla. Este concepto no sólo debe aplicarse en cuestión de horarios, sino que también se refiere al modo en que se abordan las tareas. Por ejemplo, a la hora de equipar al ejemplar para empezar a hacer ejercicio (ya sea darle cuerda, ponerle la silla, etcétera), el jinete deberá hacerlo siguiendo siempre la misma secuencia de acciones. De este modo se evitará que el équido adopte vicios por malas costumbres.


TAREAS A REALIZAR EN UNA CUADRA
Las tareas que hay que realizar en la cuadra (dejando a un lado el apartado de la alimentación, que no trataremos en este artículo) son varias y de distinta índole. Las más importantes, sin embargo, comportan: limpiar el box y la cama, asear al caballo, atarlo y equiparlo, ponerle una manta y colocarle las vendas y - o protectores (ya sean de descanso, de trabajo o de cola). Veámoslas:


Cuestión de Boxes
Ni todas las cuadras son iguales, ni todas disponen de las mismas instalaciones. Pero si tenemos espacio suficiente, resulta muy útil distribuir la cuadra en boxes. En cada uno se ubica a un solo caballo (o a una yegua con rastra) y, de este modo, se puede colocar a los ejemplares tanto en función de sus afinidades como por necesidades (hembras y sementales es mejor que estén separados). Por otro lado, también es interesante contar con un box de cuarentena en el que, provisionalmente, aislar a los ejemplares enfermos. Los boxes también pueden usarse para realizar las tareas de aseo del caballo cuando no es posible hacerlas en el exterior (debido al frío, lluvia...) o para llevar a cabo os tratamientos veterinarios, el herraje o la limpieza de los cascos sin llenar toda la cuadra de polvo.


La limpieza de la cama

Para que un caballo este cómodo en su box, la cama deberá estar limpia y libre de estiércol. Es por esta razón que hay que limpiarla a diario, retirando la suciedad (heces y orines) más superficial. Una vez por semana, además, se debe proceder a renovar la paja o viruta y desinfectar el suelo y paredes. Cuando vuelva de su rutina de ejercicio, el caballo agradecerá encontrar un box limpio y provisto con algo de heno y agua fresca.


El aseo del ejemplar
La limpieza es una de las tareas físicas más duras de las que comprenden los distintos cuidados del caballo. Una razón más para que el jinete trate siempre de mantenerse en forma. Y es que el aseo del équido es una parte muy importante de las rutinas de cuadra. Por un lado, sirve para mantener sanos el pelo y la piel del animal, permitiendo que continúen realizando su función protectora natural (la epidermis es una auténtica barrera defensiva frente a las agresiones del exterior). La piel, en efecto, actúa como un potente aislante que permite al ejemplar mantener una óptima temperatura corporal todo el año (en invierno, el pelaje, más espeso, le da calor; en verano, dicho pelo cae, facilitando que el animal pueda refrigerarse). A través del sudor, además, el équido elimina sustancias nocivas. Las herramientas de mayor interés a la hora de asear a un caballo son:
- Cepillo de raíces (para eliminar barro seco y estiércol)
- Bruza (para eliminar la grasa, la caspa y la suciedad, en general)
- Cepillo de agua (para mojar y peinar el tupé, la crin y la cola)
- Esponja húmeda (para limpiar y refrescar las partes sensibles)
- Trapo (para dar brillo al final)
- Trapo áspero (para eliminar la suciedad y pelos)
- Cuchillo de sudor (para eliminar el exceso de sudor o de agua)


La limpieza completa se realiza normalmente después de trabajar, cuando el caballo está seco pero todavía un poco caliente. Así, el barro y el polvo se sueltan más fácilmente. Dependiendo del grado de suciedad del animal, se le podrá cepillar en seco o ducharle con una manguera. En el segundo caso, se deberá prestar máxima atención en secarlo rápidamente, especialmente su dorso, tercio posterior, orejas y extremidades (sobre todo las cuartillas y los talones). Si por alguna razón el jinete no tuviera tiempo de limpiar a su caballo adecuadamente tras la sesión de trabajo, lo mínimo indispensable para salir provisionalmente del paso consiste en limpiarle los cascos con el escarbacascos (no menos de una vez al día). De este modo, también se comprueba el estado de las herraduras y se puede calcular la fecha en la que el équido deberá volver a ser herrado. La limpieza e inspección diarias sirven para evitar contratiempos y sólo conllevan 5 minutos. Es aconsejable que el jinete lleve consigo un limpia cascos plegable cuando salga al campo. Si el caballo empieza a cojear de repente, puede que se le haya quedado enganchada una piedra; con el limpia cascos podrá quitársela.

fuente: el mundo del caballo

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