sábado, 23 de enero de 2010


Los cólicos pueden ser de diferentes tipos, entre los más comunes cabe señalar:

Cólico espasmódico: produce en el caballo dolores fluctuantes.
Cólico hepático: producido por el paso de un cálculo por las vías biliares.
Cólico renal: debido al paso de un cálculo por las vías urinarias.
Cólico de torsión: producido por la torsión del intestino del caballo.
Se trata de fuertes dolores de vientre que sufre el caballo que pueden ser debidos a múltiples causas; las más habituales son:
* Un cambio repentino en la dieta del animal.
* Un empacho.
* Una infestación parasitaria.
Síntomas:Podremos advertir que el caballo está sufriendo un cólico si vemos que se muestra inquieto, se revuelve y empieza a sudar.Tratamiento:
* Prohibirle comer o beber.
* Evitar que se revuelque y prepararle una abundante cama si vemos que no puede dejar de hacerlo.
* En caso de que estos dolores se prolongen deberá llamar al veterinario
Etimológicamente el término “Cólico” significa "dolor de colon". En nuestros días el significado de este vocablo se ha extendido y ahora se considera cólico a cualquier dolor localizado en la cavidad abdominal. En definitiva, se trata de dolencias del aparato digestivo caracterizadas por dolor, y que se acompañan de alteraciones funcionales e incluso en la topografía de las vísceras de la cavidad abdominal.
Todos los que estamos relacionados con el mundo de los caballos hemos oído hablar en alguna ocasión de los temidos cólicos, que actualmente representan entre el 15 y el 20% de los actos clínicos que desarrolla el veterinario dedicado a la medicina equina.
El cólico es sin duda la principal causa de muerte en caballos. Conocer esta enfermedad, sus síntomas y tratamientos, es por tanto de vital importancia para cualquier cuidador.

POR QUÉ LOS CÓLICOS PERJUDICAN AL CABALLO

El caballo es, sin dudas, el animal que más sufre las consecuencias de los cólicos; la causa está íntimamente relacionada con múltiples y variadas cuestiones que tienen que ver con las características físicas y de comportamiento del animal.
Una de las más importantes es la que viene determinada por las propias condiciones anatómicas de los caballos: ellos poseen un intestino con una longitud aproximada de 30 a 35 metros y con una marcada variación en su tamaño. A esto debe sumarse un estómago de tamaño reducido, caracterizado por un rápido tránsito gástrico, lo que provoca que durante el día deba vaciar varias veces su contenido, enviando al intestino alimentos con insuficiente grado de digestión.
Otro de los motivos fundamentales son los errores en la nutrición; fundamentalmente relacionados con la calidad y cantidad de la ingesta suministrada.
Pero además debemos tener en cuenta el trabajo que a diario realiza el animal, el excesivo ejercicio, los enfriamientos, la administración de bebidas frías... son todos factores de riesgo que ponen al caballo en las condiciones perfectas para ser “atacado” por un cólico.

CAUSAS DETERMINANTES DE LA ENFERMEDAD

El cólico puede ser definido como el dolor percibido por el animal que padece un cuadro de abdomen agudo con localización en el aparato gastrointestinal o en los órganos genitourinarios. Sabemos que los animales perciben el dolor, porque el mismo genera un conjunto de anomalías perjudiciales para todo el organismo.
Las principales causas de cólicos en equinos podemos encontrarlas en la propia alimentación y en los parásitos del aparato digestivo.
* Motivos alimenticios:
* Una dieta escasa.
* Una dieta excesiva.
* Dieta compuesta por alimentos muy ricos en energía o muy ricos en proteína
* Dieta con una cantidad excesiva de fibra bruta poco digestible.
* Aguas duras, el agua en cantidad insuficiente o cuando ésta se administra - excesivamente fría o contaminada.
* Parásitos del aparato digestivo: es la causa más frecuente de cólico en los caballos: - hasta un 30% en animales estabulados y el 90% en animales en libertad.
* La desparasitación rutinaria disminuye la presentación de cólicos de forma considerable.

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD

Si un caballo sufre un cólico, dará signos evidentes de ello. Conviene estar atentos, cuanto antes interceptemos la enfermedad, mayor posibilidad tendremos de sanar al animal.
En primer lugar es importante la observación del estado general y del comportamiento del equino durante algunos minutos. Un caballo con un cuadro de cólicos dará claros síntomas de inquietud: se dirige de un lado a otro del box o piquete, escarba o rasca el suelo, efectúa cambios frecuentes de posición (se acuesta y se levanta), expresa su dolor con miradas angustiosas orientadas hacia los flancos, tiende a echarse con cautela o de manera brusca y suele revolcarse.
En caso de que sospechemos de que existe la enfermedad, deberemos observar otra serie de signos importantes:
* El tamaño del abdomen (aumento de uno o ambos lados), las heridas y los traumatismos que se producen por el intenso dolor.
* La presencia de comida en el comedero.
* Ausencia de orina en la cama.
* Posibles dificultades para orinar.
* Modificaciones en la materia fecal.
* Sudoración intensa, con importante pérdida de agua y los electrolitos (que si no se reponen conducen a un estado de shock).

CONDUCTA A SEGUIR

En caso de que observemos alguno de los síntomas antes expuestos, conviene que nos pongamos en contacto con el veterinario de inmediato.
La rápida intervención del profesional se hace imprescindible, ya que es el único capaz de determinar el diagnóstico real y el tratamiento adecuado; a lo que procederá tras un exhaustivo análisis del animal. Además y lo que no es menos importante, calmará el dolor y tratará de restablecer el normal funcionamiento digestivo.
Pero además, existen una serie de Medidas preventivas que podemos llevar a cabo:
* Prohibirle comer o beber.
* Evitar que se revuelque y prepararle una abundante cama si vemos que no puede dejar de hacerlo.
El tratamiento, que siempre deberá ser determinado por el veterinario, dependerá de la causa que lo origine, pero en reglas generales se calma el dolor para evitar autolesiones y se administran antiespasmódicos.
En los casos graves puede ser necesaria la intervención quirúrgica para salvar la vida del animal.

LA MEJOR CURA, LA PREVENCIÓN

Como con cualquier enfermedad, prevenir la aparición del cólico es siempre la mejor opción. Para ello es necesario disminuir las causas que predisponen a desencadenar un cuadro de este tipo.
Procuraremos corregir las alteraciones de los dientes, deberán efectuarse tratamientos contra los parásitos gastrointestinales y se proscribirán las bebidas frías.
Deberá controlarse estrictamente el racionamiento, es decir, la calidad y la cantidad de los alimentos suministrados. Conviene recordar que los equinos son sumamente sensibles a cualquier alteraciones en su alimentación, que puede ser una de las principales causas de enfermedad. Si el caballo se encontrase estabulado, será conveniente distribuir el alimento en varias tomas al día.
Debemos recordar que los caballos, por sus características anatómicas, no pueden vomitar, por lo tanto, se puede producir una dilatación gástrica, con el riesgo de ruptura del órgano y posterior muerte.
Si el cólico es detectado a tiempo, el animal sanará casi con total seguridad. Que su estado sea el adecuado tras la enfermedad dependerá de diferentes puntos, como la propia causa que provocó el cólico, la rapidez con que se reconocen los primeros síntomas, la realización inmediata de un adecuado tratamiento, la respuesta al tratamiento efectuado, la presencia de complicaciones generales (deshidratación, shock, etcétera), el restablecimiento de la fisiología gastrointestinal normal...

fuente: elgalope.com

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