sábado, 6 de febrero de 2010

BUSCAR LA COMODIDAD DEL CABALLO


El caballo, como nosotros, busca comodidad en su vida. Le gusta moverse, incluso debajo de nuestro peso, si está cómodo. Pero si la montura le molesta....
Trabajar a gusto: la montura


Un español nobilísimo que después de treinta minutos de monta, rechaza andar más; un holandés que se asusta y se desboca, embistiéndose ciego contra paredes y vallas; un árabe nervioso que nunca anda a paso ni para quieto; un PSI que ataca a quien entra su cuadra ¿qué tienen en común?
• Sus monturas les hacen daño.
• De todas las causas de problemas de comportamiento, el dolor es la más común, y de todos los dolores, el provocado por una montura inadecuada es el más común. Cuando los caballos protestan, suelen recibir castigo: “no quiere trabajar”. Es entonces cuando bailan al subirnos, hunden sus dorsos, se ponen de manos, dan botes, corren atrás, se echan al suelo... o sufren, deprimidos, terminando con brotar manchas blancas en el dorso donde la presión ha apagado la circulación y matado la piel. ¿Y a quién le apetece trabajar con zapatos que le duelen?
La montura, en principio, quita presión de la línea medial del dorso, donde las apófisis de las vértebras están poco protegidas, y la redistribuye sobre los músculos grandes encima de las costillas, donde el caballo la aguanta mejor.
La adaptación de la montura al caballo es un asunto complicado, pero hay unas pautas básicas que todos deberíamos saber.
Controlar que la montura no duele al caballo es un deber constante, un caballo cambia su forma con el trabajo y la edad y una montura que le servía bien puede acabar haciéndole daño.
Si protesta enfadado al palparle el dorso, sacude la piel en la cruz como si fuera a quitarse una mosca, se mueve nervioso, sacude la cola con ira, tiene músculos duros y contraídos, o hunde el lomo, es que tiene dolor. Debemos mirar si hay inflamación, calor o roces.
1. Si le duele en la cruz, la montura o sudadero está presionando: el puente puede ser demasiado ancho. Si no arreglamos el problema, acabará con llagas abiertas o infección que tardará meses en curar.
2. Si le duele por debajo de la cruz, el puente puede ser demasiado estrecho, un problema muy común. Afectará a su modo de andar al limitar la extensión del brazo y finalmente el músculo se atrofiará. Una montura que balancea también puede causar dolor aquí.
3. El dolor en el medio del dorso normalmente resulta por una montura que balancea: tiene más curva que el dorso del caballo.
4. El dolor en el lomo resulta por demasiada presión en la parte trasera de la montura: puede ser porque la montura se inclina hacia atrás al tener el puente demasiado estrecho, en una montura vieja que tenga los bastes comprimidos, por el mal asiento del jinete o porque el caballo anda invertido.
Examinamos la montura.
¿El canal central está abierto? ¿Los bastes son iguales y sin bultos?
La ponemos en el dorso del caballo con sólo un sudadero fino.
Montamos
Desafortunadamente, algunos guarnicioneros rechazan cambiar una montura nueva aunque la hayamos cinchado sólo una vez. No podemos estar tan seguros de que la montura sirva sin cincharla, pero si éste insiste en adoptar esta actitud poco profesional, deberemos probar la montura sin cincha y con nuestros estribos y acciones.
Si la cinchamos, deberemos usar el primer y el tercer latiguillos.
Pasamos los dedos por debajo del puente donde baja hacia el hombro. ¿Hay espacio para que se mueva libre el omoplato, o presiona?
Qué hacer si la montura no sirve
En ciertos casos, no hace falta que compremos una nueva, hay ajustes que podemos hacer. Un buen guarnicionero nos ayudará mucho a rellenar o igualar los bastes.
1. Demasiado ancha. Se puede usar un sudadero más gordo, o dos, o un salvacruz. Yo prefiero jugar con una manta de cama, doblándola hasta que estoy segura que hay bastante espacio entre la cruz y la montura.
Con un potro que no está musculado, o un caballo que tenga los músculos de debajo de la cruz atrofiados por llevar una montura demasiado estrecha (problema bastante común en los PSI de alta cruz), una montura un poquito más ancha de lo necesario y una manta gorda doblada serán una buena solución, al dejar el espacio para el crecimiento muscular. Quitaremos grosores de manta a medida que el caballo vaya creciendo.
2. Demasiado estrecha. Nada. Normalmente no hay manera de cambiar el puente, aunque hay monturas sintéticas de Wintec diseñadas para llevar un puente que se cambia fácilmente.
Nunca debemos usar un salvacruz ni más sudaderos si notamos que la montura presiona por debajo de la cruz: será como ponernos dos pares de calcetines cuando nuestros zapatos nos aprietan.
3. Balanceo. Podemos coser a la parte trasera del sudadero una cuña de material blando (tiras de manta, espuma) hasta que la montura está equilibrada y no balancee. Puede ser que necesitemos el mismo tratamiento en la parte delantera.
4. Presión en el lomo. Vale la pena experimentar con levantar la parte trasera de la montura poniendo un jersey o un trapo allí; si provoca demasiada presión delante, es que el puente es demasiado estrecho (ver 2 arriba); pero si el puente tiene la medida correcta y deja libre el omoplato, podremos pedir al guarnicionero que rellene los bastes hasta reequilibrar la montura.
Hay que apreciar que un caballo que ha llevado una montura dolorosa mucho tiempo puede tener hábitos fuertes de evasión que pueden continuar después de cambiar la montura. Para evitar esto, es buena idea volver a empezar desde cero con unas sesiones en el picadero redondo como he descrito, llegando a convencer al caballo para que acepte la montura estando libre, no sujeto. Ayuda mucho a que el caballo vea que todo ha cambiado y que ahora no sufrirá.
Comprar una montura nueva
Los buenos guarnicioneros van a ver el caballo y a medirlo o a probar varias monturas. Si no, tenemos que hacerlo nosotros lo mejor que podamos.
Las medidas en pulgadas (17”, 18”) se refieren a la largura del asiento: son para la comodidad del jinete, no del caballo. La anchura del puente normalmente se mide en centímetros o por descripción: superancho, ancho, normal, estrecho, superestrecho. Normalmente hay 5 anchuras, algunos fabricantes hacen incluso más. Hay fabricantes que también hacen puentes de cualquier tamaño que queramos, si tenemos un caballo de forma rara.
Una buena montura representa no sólo una inversión seria, sino también un asunto muy serio para el caballo: vale la pena buscar los mejores sitios para comprarla. No es imprescindible comprar la más cara: si no es del tamaño adecuado, no servirá por muy cara que nos cueste. No vale la pena gastar todos nuestros ahorros en una montura nueva para un potro, en un año se habrá quedado pequeña: una sintética es una opción temporal más barata.
Otros tipos de montura
Las western están construidas con armadura, como las monturas inglesas, por tanto pueden provocar los mismos problemas. Suelen tener el asiento muy atrasado, no importará si el caballo es muy fuerte de dorso, pero castigará mucho a los caballos más débiles de lomo. Incluso en una montura western, el jinete no debe adelantar sus pies de manera desequilibrada.
La vaquera es distinta en construcción pero tampoco debe animar al jinete a cargar su peso en el lomo.
Están apareciendo monturas nuevas sin armadura; algunas tienen puente, otras no. Debemos examinar cómo y dónde los estribos están sujetos: no deben presionar la columna, ni provocar que montemos desequilibrados, con los pies adelantados.
Hay muchos matices y problemas más, pero espero, por lo menos, plantear la idea de que la primera cosa que debemos hacer cuando nuestro caballo empieza a “no querer trabajar” es escuchar sus protestas y examinar su dorso.

fuente: elmundodelcaballo

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