sábado, 6 de febrero de 2010

NUEVOS CABALLOS EN EL CERCADO



Cada vez que un individuo externo aterriza en una manada de caballos, debe iniciarse un proceso de adaptación entre ejemplares que durará varios días. En efecto, por un lado, el fuerte instinto gregario de los équidos y su estructurada jerarquía exigirá cumplimentar una serie de pasos para garantizar una adaptación agradable de los nuevos. Pero, igualmente, la cuadra deberá realizar ciertas modificaciones logísticas para dar cabida al recién llegado.
El caballo, por naturaleza, posee un gran instinto gregario. En estado salvaje, estos animales forman grupos de varias decenas de individuos estructurados siguiendo estrictas jerarquías donde se definen cuáles son los ejemplares dominantes. En cautividad, las manadas también reproducen este código, sin embargo, su constitución tiene entonces un componente artificial, ya que los grupos son creados a partir de la voluntad del hombre, ya sea por motivos de crianza (una yegua) o simplemente con el objetivo de albergar varios caballos para la práctica de cualquier disciplina ecuestre. En estas páginas hablaremos de cómo preparar la llegada de nuevos équidos a los prados, teniendo en cuenta cuanto tiempo debe durar el periodo de familiarización entre ejemplares hasta soltarlos y definiendo cuáles son las infraestrucutras necesarias para que durante la realización de dicha operación no se produzcan altercados y la convivencia entre caballos sea plenamente feliz desde el principio.

SUPERVISIÓN DEL TERRENO
Ante la llegada de más equinos es fundamental acondicionar el terreno existente y dotar a las instalaciones con todo lo necesario para albergar a los nuevos inquilinos (almacenar más comida, comprar material de cuadra etc.). A la vez, se deben examinar con detenimiento las condiciones generales del emplazamiento para cerciorarnos de que no haya nada que pueda dañar la integridad física de ningún caballo. Así, lo primero que hay que tener en cuenta es cuántos animales habitan ya en la cuadra y cuántos más van a hacerlo en breve.
Las preguntas que nos formularemos, pues, serán: ¿Tenemos espacio suficiente? ¿El cercado está limpio de objetos peligrosos? ¿Hay bebederos, comederos y cobertizos para todos? ¿Dónde se realizará el primer encuentro entre los caballos anfitriones y los nuevos inquilinos?

1. ¿Hay suficiente espacio?: Por lo que respecta al espacio, y teniendo en cuenta que, salvo condiciones climatológicas realmente adversas, los caballos van a vivir todo el año en el exterior, en la cuadra en cuestión deberá haber terreno suficiente como para que los animales puedan juguetear y pasear con holgura sin verse amenazados por la proximidad del vallado. Acto seguido se inspeccionará el prado para eliminar cualquier objeto punzante, alambres o piedras que puedan lesionar las extremidades de los équidos al ser pisados, su cuerpo, si se revuelcan, o a otro ejemplar, si salen despedidos. Esta acción deberá realizarse periódicamente. El vallado que cerque el prado deberá estar bien instalado y contar con prácticas cancelas. Las vallas pueden construirse con distintos materiales: madera, pvc o bien cinta eléctrica (cada uno de los cuales presenta sus propias ventajas e inconvenientes). Las cancelas deben ser de fácil apertura para el jinete pero irán provistas de un pestillo con cadena y pasador para evitar que algún equino se escape abriendo la puerta (algunos ejemplares tienen cierta facilidad para lograrlo). Es importante realizar un mantenimiento regular tanto del vallado como de las cancelas, reparando cualquier poste que resulte dañado por efecto de la lluvia o de las heladas, o por el desgaste (coz, mordeduras) de los caballos. También es importante prestar atención a los surcos que puedan ir formándose en el suelo. Si se produce un desprendimiento o se abre un socavón, habrá que delimitar la zona afectada con un vallado provisional y rellenar el agujero con tierra bien compacta, asegurándonos de que las extremidades de los caballos no se hundirán al pisar, de nuevo, dicha superficie (podrían producirse lesiones irreversibles).

2. Bebederos y comederos: En la cuadra no pueden faltar los comederos ya que los caballos dominantes del grupo no suelen mostrarse muy proclives a compartir su alimento con otros ejemplares, e incluso pueden llegar a dejar sin comida a alguno de ellos. De este modo, disponiendo de varios comederos se facilita que todos los animales puedan ingerir su parte de la ración. Después habrá que observar cómo se comportan los equinos entre sí para determinar la conveniencia o no conveniencia de separarlos instalando barreras físicas (esto se hace cuando unos individuos comen más rápido que los otros o ponen demasiado ímpetu en ocuparse de una comida que no es la suya). Por otro lado, el suministro de agua debe funcionar correctamente. En el prado se pueden colocar diversas bañeras viejas que se usarán como bebedero común (es importante que dicho bebedero esté bien sujeto para que los animales no lo vuelquen). Una sola bañera suele ser suficiente para abrevar de 3 a 4 ejemplares. Los cantos de ésta se revestirán de madera para que no se produzcan lesiones. En el caso de utilizar bebederos automáticos, y dependiendo de su tamaño, se colocará más de uno.Si los bebederos son pequeños, es importante que estén separados entre sí y que siempre estén provistos de agua limpia y fresca (los bebederos automáticos suelen ser los más prácticos en caso de tener una manada de caballos considerable).

3. Cobertizos: Los cobertizos son necesarios para resguardar a los caballos tanto del frío como de la lluvia, del calor y del fuerte viento. Además, estos elementos actúan como un refugio que proporciona una agradable zona sombreada en la que los caballos pueden guarecerse de los fuertes dias de calor. Otra opción para lograr crear espacios frescos consiste en plantar una arboleda. Los equinos agradecen mucho esta alternativa ya que pueden pasar horas y horas debajo de estos árboles de frondosas hojas descansando y sacudiéndose las moscas los unos a los otros.

fuerte: elmundodelcaballo

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