viernes, 23 de agosto de 2013

EL CUIDADO DE LOS "CHISMES" VAQUEROS (II


LOS CORREAJES: 
los mantendremos limpios y lustrosos por el método más tradicional, y a la par más efectivo, que consiste en aplicar siempre jaboncillo por la flor (parte brillante del cuero) y aceite por la carne (parte pilosa del cuero o reverso). Sobre las calidades del jaboncillo y aceite podemos debatir mucho, pero toda la vida se hizo con jabón casero o en su defecto jabón del “Lagarto” por la flor y aceite de oliva por la carne y yo es lo que utilizo habitualmente. Hay jabones que incluyen glicerina que tienen buenos resultados y aceites de pata de buey, que no son otra cosa que aceite de oliva con un aditivo; en cualquier caso, tanto pata de buey como jaboncillo comercial comprado en tiendas de equitación, son útiles para este menester. Soy enemigo de las grasas de caballo comerciales, por no contener más que vaselinas que sólo consiguen tapar el poro de la flor y empastarse llevando el cuero a mal fin. Aplicaremos jaboncillo por la flor y exclusivamente por la flor con la ayuda de una esponja húmeda, creando una espuma que aplicamos como si de una crema se tratara y lo dejaremos secar sin aclarar, ya que este jaboncillo crea una capa que evita que penetre el polvo y suciedad y facilita su próxima limpieza. Si lo deseamos, una vez seco, podremos sacarle brillo con la ayuda de un cepillo o bayeta suave. El aceite lo aplicaremos con la ayuda de una brocha solamente por la carne, empapando bien para que se impregne por todas partes, insistiendo en las vueltas que rodean las hebillas y lo dejaremos secar a la sombra. Así conseguiremos correas flexibles que muestran la flor brillante y limpia con una larga vida por delante. 


Fuente texto: LEO ZOREDA