miércoles, 30 de diciembre de 2015

Fiebre del nilo en caballos.



La Fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad causada por el virus del Nilo Occidental, un flavivirus relacionado con los virus causantes de la encefalitis de St. Louis, la encefalitis japonesa y la fiebre amarilla. Provoca la enfermedad en el hombre, en los equinos y en unos pájaros. La mayor parte de individuos afectados presenta pocos signos clínicos, pero algunos desarrollan una enfermedad neurológica grave que puede ser fatal.

El virus del Nilo Occidental tiene una gama sumamente amplia de hospedadores. Se replica en las aves, reptiles, anfibios, mamíferos, mosquitos y garrapatas.

La fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad inscrita en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y es declaración obligatoria a la OIE.

En los últimos meses se han declarado distintos focos tanto en Francia, como Portugal y también en España (varios en Andalucía).

La mejor prevención frente a la Fiebre del Nilo Occidental es vacunar a los caballos.

La aparición de nuevos focos en España demuestra que el WNV está en circulación en la población de aves de Europa y las especies de mosquito transmisor (género Culex) están ampliamente distribuidos por todo el continente europeo.

La FNO afecta en primer lugar a aves, que actúan como principal reservorio de la enfermedad y son claves en la diseminación del virus entre países, aunque también puede afectar a mamíferos, pudiendo causar enfermedad tanto en caballos como en personas.

La transmisión se realiza a través de la picadura de un mosquito. Es importante destacar que en ningún momento los équidos infectados por el virus del Nilo Occidental pueden transmitir la enfermedad a otro équido o al hombre, y los mosquitos no se infectan al picar a los caballos.

En caballos el virus afecta principalmente al cerebro y sistema nervioso periférico, por lo que los síntomas que se suelen presentar van desde cambios de conducta, contracturas musculares, caídas o movimientos circulares, hasta convulsiones e incapacidad para permanecer de pie.

No existen tratamientos específicos para la FNO. Por ello, la lucha para combatir esta enfermedad se basa en la prevención a través de la vacunación, además del uso de repelentes y/o desinfectantes.


Vía anglo-árabe.net

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